La revista futbolística alemana Kicker viene de decicarle un número especial a La Bombonera, el estadio de Boca Juniors, como el mejor del mundo. La publicación recoge la historia del tempo bonaerense para regocijo de la prensa del país sudamericano. Kicker resalta el ambiente de La Bombonera, la cercanía de las gradas al campo y, también, que la esstructura del estadio se mueve con los cánticos y el ambiente. «no es un estadio para débiles del corazón», dicen los germanos, en sentido literal y figurado.

No es la primera vez que La Bombonera es elegido como el mejor estadio del mundo. La revista inglesa Four Four Two publicó hace un par de años un ránking de los 100 mejores templos del balompié mundial. Basándose en la opinión de sus colaboradores y en función de la historia, el ambiente, la arquitectura, la capacidad de impresionar de los recintos deportivos. Reducimos la lista a los 10 estadios más impresionantes, con los otros 9 que no son La Bombonera:

  • Allianz Arena. El súper estadio del Bayern de Múnich, inaugurado en el 2005, es el estándar para toda nueva instalación destinada a cumplir las exigencias del fútbol moderno. Su impresionante fachada iluminada es ya una foto icónica en el mundo del deporte. Caben 75.000 espectadores pero parecen más cuando están a pleno rendimiento.
  • Old Trafford. Los remedos mantienen viva la estructura original del estadio del Manchester United, en pie desde 1910. Ha sobrevivido a bombardeos y a David Moyes. El Teatro de los Sueños es uno de los estadios más tradicionales y con más mística del mundo, y cuando sus 75.000 sitios se llenan, también uno de los más imponentes.
  • Santiago Bernabéu. El coliseo del Real Madrid está cercano a su gran remodelación para igualarlo a otras modernas instalaciones del fútbol europeo. Ya pasaron los años en los que rozaba los 100.000 espectadores, su gran ventaja es la ubicación en el centro de la capital de España. La tremenda verticalidad de sus gradas da la sensación al futbolista de que el aficionado está encima de su cogote. Y eso compensa que el ambiente no sea el más temible del mundo.
  • Signal Iduna Park. El Westfalenstadion de toda la vida no es el más moderno ni el más grande, aunque sus 82.000 asientos estén casi siempre ocupados. Pero tiene la grada más espectacular del fútbol mundial, la tribuna sur, uno de los eventos imperdibles para cualquier fanático. El ambiente en los partidos del Borussia Dortmund es difícilmente comparable con otro.
  • Maracanã. El estadio de Río de Janeiro ya no es el mamut de cemento del pasado en el que cabían 200.000 personas. Remodelado con gran polémica y corrupción política para el Mundial del 2014, apenas usado por Fluminense cuando en otra época albergaba a los grandes equipos cariocas, su estampa en la bahía fluminense y su óvalo es una de las más icónicas del fútbol mundial.
  • San Siro. La casa de Inter y Milan es un estadio que llama la atención por sus columnas en espiral y su icónica cubierta. Remodelado para Italia 90, por fuera se ha quedado tal cual hace 27 años. Camino de los 100 años de historia, San Siro es el estadio más reconocible de Italia por su arquitectura.
  • Estadio Azteca. El gigante mexicano alberga en la actualidad a 100.000 espectadores. Es uno de los estadios con más historia viva, con el Mundial de México 70 recordado como uno de los mejores de siempre gracias a Brasil, y en el 86 con los goles de Maradona (el bueno y el engaño). El Azteca lo tiene casi todo: es imponente, está casi siempre lleno, tiene historia y, además, está en altura. No puede ser más incómodo para los rivales.
    
  • Wembley. Símbolo del Imperio Británico en su primera construcción, con dos torres en la fachada en la memoria colectiva, la nueva edificación inaugurada en el 2007 tiene un arco que cruza el estadio igual de icónico y 90.000 espectadores en una estructura moderna que acoge los grandes partidos de la selección inglesa y la final de la Copa de Inglaterra.
  • Camp Nou. El coliseo azulgrana está próximo a una gran renovación que compromete la economía del Barça. Con 100.000 espectadores de capacidad, es el estadio que más gente acoge en Europa. Lástima que su ambiente sea casi inexistente salvo en un par de grandes citas al año, y los turistas hayan poblado más las gradas que aficionados locales.

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