Cuando el fútbol no basta, ahí están los souvenirs. Las Copas del Mundo se recuerdan también por una cierta estética, por el aspecto físico de los jugadores, por el diseño de sus uniformes, por el tipo de pelota, por el grano y el color de la imagen televisiva, a veces por las mascotas (Naranjito perduró más que la selección española de 1982), y también por la cartelería. El Mundial de Rusia 2018 parece decidido a explotar la nostalgia, convertida en una de las señas culturales de identidad del siglo XXI. Y para eso ha invocado dos de los símbolos que todos asociamos al esplendor ruso: Lev Yashin y el constructivismo.

Unas horas antes del esperado y no del todo random sorteo del Mundial, la FIFA ha presentado en el Metro de Moscú el cartel oficial de la competición, obra del artista Igor Gurovich. Aunque no hubiese ninguna leyenda escrita sobre el dibujo, podríamos identificar perfectamente el lugar del torneo. El trabajo, que conecta directamente con algunos de los pósters de los primeros mundiales, va a contracorriente: en un juego entregado a los goles, coloca como protagonista al encargado de evitarlos, un portero; y frente a los diseños que desechan la tradición, como en la Fórmula 1, reivindica los nombres de El LisitskyLászló Moholy-Nagy, que no eran la antigua delantera del CSKA o el Dinamo, sino un ruso y un húngaro a la vanguardia del diseño hace ahora un siglo.

Yashin refuerza la idea que los anacronismos no se pueden despreciar. Mientras múltiples herederos del pintoresco Jorge Campos visten hoy de colores neón para distraer a los delanteros, todo el mundo conoce, aun sin haberlo visto jugar, a La Araña Negra. Único guardameta que ganó el Balón de Oro, su traje fúnebre y su visera, que paseó desde 1958 hasta 1970 en cuatro mundiales, lo convirtieron en un icono y en el futbolista más célebre de su país. El balón que atrapa en el cartel se transforma en la visión del mapa de Rusia desde el espacio, porque no podemos ponernos soviéticos de todo sin pensar en el Sputnik.

Así que, desvelada la imagen del torneo, a Rusia 2018 solo le falta por descubrir la configuración de grupos que se va a sortear el viernes. Y esperar que en el Mundial de la Nostalgia, con equipaciones que aluden a torneos anteriores y un balón oficial que pretende ser el heredero de otras míticas pelotas, el juego desplegado remita igualmente a los mejores recuerdos de la Copa del Mundo.

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