Carlos Vela tuvo la despedida soñada de la Real Sociedad. El talentoso zurdo mexicano jugó el último cuarto de hora del partido que el equipo donostiarra venció al Sevilla (3-1) para recobrar sensaciones del inicio de Liga. Y marcó en el tramo final el gol de la sentencia de su equipo, para dibujar también una sonrisa al adiós de Vela y agradecer el cariño de la grada de Anoeta, que le recibió con grandes pancartas de agradecimiento, le recibió con tremenda ovación cuando saltó al césped y jaleó cuando los compañeros del azteca le mantearon en el centro del campo. Cualquiera hubiera pensado que la Real Sociedad, un club histórico en España campeón de Liga, estuviera despidiendo al mejor jugador de su historia. Desde luego, Carlos Vela tuvo el potencial para serlo. Y ese es el gran pero de los años del mexicano en Europa: el qué pudo ser.

Vela se va a poner en marcha el segundo equipo de Los Ángeles en la MLS. Deja su magnífico sueldo de jugador de equipo con aspiraciones europeas para, en el teórico apogeo de su carrera, lanzarse a la aventura de jugar en un equipo que aún no es tal. No hay resentimiento en la Real Sociedad, sin embargo; sólo agradecimiento. La visión desde México es diametralmente diferente. Los titulares de algunos medios no pueden ser más duros con su compatriota. El Universal tituló una materia con la cita “Nunca quiso ser el mejor del mundo”, cuando en realidad el artículo recogía elogios de distintas personas relacionadas con la Real Sociedad. Una pieza de opinión del mismo diario atiza duramente a Carlos Vela y a su compañero de generación Giovani dos Santos, por “retirarse antes de tiempo” prefiriendo el dinero a la competición seria y, por el camino, perjudicando a la selección mexicana.

Hay resquemor en una parte de la opinión pública mexicana porque Carlos Vela no les llevó a la tierra prometida de esa generación de futbolistas campeones del Mundial sub-17. Vela se fue muy joven al Arsenal, salió cedido varias veces antes de terminar en la Real Sociedad y, entre el 2011 y el 2014, convertirse en uno de los mejores futbolistas de España fuera del Barcelona y del Real Madrid. Pero renunció a a la selección azteca porque en México se sentía maltratado por la prensa, un gremio del que rehuyó toda su carrera. Los aficionados españoles apenas conocen su tono de voz. Desde su país le acusaron de lo peor que se le puede acusar a un profesional, de no gustarle el fútbol. Los compañeros de la Real, pese a algún mal trago, le despiden como a un amigo, con cariño.

Entre la temporada 2011/2012 y la 2013/2014, Vela marcó 37 goles y repartió 31 asistencias. Números de élite en un equipo como la Real. Incluso la temporada pasada, en la que fue perdiendo peso en los planes de Eusebio Sacristán, firmó 10 tantos y 5 pases de gol. Griezmann recogió los frutos de su sociedad con Vela en forma de megatraspaso al Atlético, y posiblemente el mexicano podría haber recogido beneficios y buscar cotas mayores. En San Sebastián se vive muy bien, no se gana mal y la presión no es tan alta. Carlos Vela vivió su carrera europea como quiso y ahora lo hará en Los Ángeles. En México no les gustará y a él poco le importará.