A la FIFA le gustó lo que se venía haciendo hace años en Argentina, un país donde los árbitros de fútbol tienen problemas no en pocas ocasiones ante la pasión mal entendida de jugadores y aficionados. En el fútbol argentino, los responsables de impartir justicia se armaron desde el 2008 con sprays para mantener a raya (evaporizada) a los jugadores en las barreras. Un límite físico aunque efímero para frenarle los pies a los futbolistas que quieren tirar de picaresca y robar centímetros a la distancia con el lanzador. La FIFA decidió darle aire de oficialidad al asunto en el Mundial de Brasil 2014, y para ello le pidió la patente a los creadores del asunto, un argentino y un brasileño que ahora reclaman al máximo organismo del fútbol mundial 100 millones de dólares por el asunto. Y no tiene pinta de que vayan a verlos.

Según informa el diario argentino La Nación, la FIFA les ofreció al argentino Pablo Silva y a su socio brasileño Heine Allemagne 500.000 dólares por el uso del aerosol en el Mundial de Brasil, apenas a unos meses de la cita. En ese dinero también participaba el excapo del fútbol del país de la albiceleste, Julio Grondona. Qué podía salir mal en el asunto. “Los inventores del spray se sintieron ofendidos y ni siquiera prepararon una contraoferta. De todos modos, como ya estaba acordado con Grondona, brindaron de manera gratuita todos los aerosoles que utilizaron los árbitros durante la Copa del Mundo. No recibieron nada a cambio”, relata el reportaje de La Nación. Luego estallarían todos los escándalos de corrupción en la FIFA, cambio de régimen, Grondona saldría de la AFA (algo que parecía improbable tras 36 años)… y los creadores del spray no vieron un dólar. Quién sabe si Grondona sí.

El caso es que Silva y Allemagne denuncian ahora a la FIFA basándose en la patente del spray 9.15, el único permitido por el organismo que rige el fútbol en todo el planeta, lo que penalizaría el uso de otro tipo de aerosoles con una fórmula distinta. Los dos creadores del producto estiman en 100 millones la cuantía que la FIFA debería pagar, por la venta de aerosoles todos estos años y por el “robo” del producto. “La FIFA robó nuestra idea, eso no es fair play“, dijo el brasileño Allemagne al The New York Times hace uno años, cuando dijo que trabajó durante tres lustros en el desarrollo del spray. Una idea que cree que vale 100 millones de dólares.

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