La prensa inglesa se hace eco esta semana, por algún motivo extraño, de unas declaraciones de Faiq Bolkiah de hace unos meses. Uno se pregunta por qué ahora se llena la red de noticias replicadas sobre lo rico que es el joven futbolista de Brunei que milita en las categorías inferiores del Leicester City desde hace ya dos temporadas. Sabida era la relación de parentesco de Faiq con la familia real del pequeño país del sudeste asiático. Ahora se recupera con multitud de imágenes que muestran a Bolkiah y su estilo de vida, el típico veinteañero que puede permitirse tener un tigre y un leopardo como mascotas. Los titulares son rotundos: “Es el futbolista más rico del mundo, más que Messi y Cristiano Ronaldo”. La familia de Faiq Bolkiah tiene una fortuna de billones de libras, es cierto, pero eso no le convierte al chico en el futbolista que más ha ganado, es más bien un rico que juega al fútbol.

The babies 🐯😍

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Faiq es hijo de Jefri, hermano del sultán de Brunei. En una de las fotos con su hijo pequeño, aparece en su rodilla izquierda una cicatriz compatible con las lesiones típicas del fútbol. Quizás de ahí viene la pasión de Faiq, aunque a su padre le iba más el polo. El joven Bolkiah asegura que su familia lo apoya en su persecución del sueño de ser profesional: “Me han entrenado física y mentalmente desde pequeño”. Ayuda no tener presión alguna en la vida, asegurada por la fortuna de 15 billones de libras que posee su familia directa. Faiq Bolkiah es estadounidense de nacimiento pero un orgulloso ciudadano de Brunei: “Nunca jugaré para la selección de Estados Unidos. Me llaman sin parar, desde hace años, pero he tenido que pararles los pies. No puedo jugar para ellos“, se le atribuye en unas declaraciones de hace ya un tiempo.

Internacional absoluto con la selección de Brunei, capitán del equipo y delantero a pesar de que su puesto es extremo,  lleva ya unos años intentando echar raíces en los equipos punteros de la Premier. Empezó en el Southampton, pasó Arsenal, luego firmó por el Chelsea y ahora está en el Leicester, donde pasa el último de sus 3 años de contrato. Quizás de ahí venga el súbito revuelo por unas declaraciones viejas a la revista Four Four Two. “Siempre estoy aprendiendo para mejorar mi juego, ya sea de los entrenadores de las categorías inferiores o de Mourinho”, decía Bolkiah antes de salir de las filas Blues.

Su mejor expediente indica cinco apariciones en las cinco derrotas del Leicester en la UEFA Youth League de la temporada pasada, con una asistencia. No hay muchas referencias de Faiq Bolkiah en los partidos de los equipos reserva o sub-23 del Leicester. El chico, en un arranque de sinceridad tierno, pudo dar una clave del por qué de (al menos) su último contrato: “Fue una decisión de fútbol, pero con el Leicester propiedad de asiáticos del sudeste, estaban encantados de tenerme en el club, y vieron el potencial”. El dueño de los Foxes es el tailandés Vichai Srivaddhanaprabha. A Bolkiah se le acaba el tiempo en el Leicester y quién sabe si en el fútbol inglés. Si no cuaja, siempre puede volver a darse una vuelta en el yate de su padre, llamado Tits (Tetas), con salas Nipple 1 y Nipple 2, siendo nipple pezón. Una gran tranquilidad para un futbolista incipiente.