Como un título que escapa por un penalti errado en el último instante de partido. Así se está sintiendo el cierre de El Gráfico, revista argentina considerada “la Biblia del deporte”. Periodistas y lectores lamentan por igual la desaparición de una publicación que había sobrevivido 99 años y que muere antes de su centenario dejando una primera víctima: el Mundial de Rusia 2018, el primero que no quedará inmortalizado por los fotógrafos y cronistas que ayudaron a elevar a los altares a Diego Armando Maradona, inmortalizado en 134 de sus portadas.

La revista desaparece por el mismo motivo por el que están despidiéndose tantas otras publicaciones de largo recorrido, como va a suceder con revistas de información como Tiempo e Interviú en los quioscos españoles: el papel agoniza, o al menos lo hace a ojos de las empresas que mantienen enormes rotativas y tiradas y ya no son capaces de atraer la misma publicidad de antaño. Siguen surgiendo revistas de fútbol, sí, pero con objetivos más modestos, con periodicidad menos frecuente y dedicadas a un público de nicho. El consumo de información cotidiano se ha trasladado a la web y a cada año que pasa crecen los lectores nativos digitales.

Torneos, la empresa propietaria de El Gráfico, justificaba el cierre en un comunicado: “Esta triste decisión se tomó en un contexto global de decreciente consumo de medios impresos que ha afectado a nuestra revista. Adicionalmente, en los últimos años la empresa ha llevado adelante diversas estrategias de producto y comerciales para intentar revertir la situación económica deficitaria de la revista”. No obstante quiere continuar con la marca y puede que la emplee para “seguir generando contenidos e información fuera de su formato tradicional”. Además, los dueños aseguran que “el archivo de El Gráfico que incluye fotos y ediciones anteriores, continuará disponible para ser consultado”.

De El Gráfico existen archivos particulares. El periodista deportivo español Julio Maldonado, Maldini, atesora uno, al igual que el entrenador Juanma Lillo. Ese afán coleccionista habla de la calidad de sus crónicas, que dotaron de enorme prestigio a sus periodistas, con Dante Panzeri, aquel que habló del fútbol como la “dinámica de lo impensado”, a la cabeza. Alfredo Di Stefano proclamó que tres eran los sueños de un jugador argentino: “Jugar en la Primera de su equipo; salir en la tapa de El Gráfico; jugar en la selección nacional”.

El Gráfico decía adiós en el mismo día en el que Ronaldinho, un jugador de leyenda, se retiraba definitivamente. A veces una coincidencia dice mucho. Por ejemplo, que el fútbol sigue pero no va a ser como lo conocíamos.