Cuando el 25 de marzo comience la nueva temporada de la Fórmula 1 en el circuito australiano de Albert Park, habrá ausencias destacadas. Conocíamos la de los pilotos brasileños por primera vez en medio siglo, sabíamos de la polémica desaparición del tradicional logotipo del campeonato y, ahora, se ha confirmado la eliminación de una presencia habitual en las carreras: no habrá azafatas acompañando a los coches en la parrilla de salida de los grandes premios. Liberty, la empresa organizadora del Gran Circo ha tomado una decisión final acerca del debate que se venía librando hace meses: “Sentimos que esta costumbre no encaja con nuestros valores de marca y claramente choca con las normas sociales de la actualidad. No creemos que sea una práctica apropiada o relevante para la Fórmula 1 y sus aficionados, antiguos y nuevos, en todo el mundo”, explicó el director de operaciones comerciales Sean Bratches en un comunicado.

Entre los viejos aficionados de las carreras que refería la nota se cuenta Bernie Ecclestone, de 87 años, y durante décadas el máximo responsable de la competición. Y a él (¡oh, sorpresa!) no le gusta el cambio decidido por su sucesor: “No puedo entender cómo puede ofender a alguien que haya una chica guapa con un número delante de un coche de Fórmula 1. Estas chicas eran parte del espectáculo. A los aficionados les encanta el glamour”.

Los reacios a la desaparición de las grid-girls han elegido como portavoz a una de las azafatas que ya no se plantará con un paraguas y un vestido corto junto a los bólidos los domingos. Lauren-Jade Pope acusó en las redes sociales a las “feministas” de hacerle perder su trabajo: “Nunca me sentí incómoda, me encanta mi trabajo y si no fuese así no lo haría. ¡Nadie nos obliga a hacerlo! ¡Es nuestra elección!”.

Mientras que se carga contra las feministas como causantes de un supuesto perjuicio a otras mujeres, se obvia que el fondo del debate reside en una cuestión de sexismo. No está de más recordar que la función de dar sombra a los pilotos y vestir prendas publicitarias (dejemos a un lado el tipo de ropa o de poca ropa que les eligen) la realizan exclusivamente mujeres en un escenario controlado mayoritariamente por hombres. En el enorme escenario de la F1 no deben de faltar trabajos o funciones necesarias para el funcionamiento de la competición desempeñadas por ellos y que también podrían asumir ellas.

Son nuevos tiempos que, frente a la tradición, exigen una visión nueva. Los dueños de la competición de motor más famosa del mundo parecen proclives al cambio. Tanto que no pueden parar de hacerlos. Esas parrillas vacías de azafatas se formarán a una hora distinta. Los cuatro primeros grandes premios de la temporada comenzarán diez minutos más tarde, y en otras pruebas, como el Gran Premio de España la carrera se retrasará una hora y diez minutos, comenzando a las 15:10 horas.

Toca poner los relojes en hora para adecuarse a las carreras y al papel de la mujer en la sociedad.