Nadie podía imaginar que, al mismo tiempo que solucionaba su vida con el sueldo que recibiría en el Guangzhou Evergrande, el otrora estelar delantero colombiano Jackson Martínez comenzaría la cuesta abajo sin frenos de su carrera en el fútbol. Bueno, viendo su cara en las fotos que inmortalizaron su marcha al fútbol chino, quizá él mismo era consciente de todo lo que vendría después.

Jackson Martínez se fue a China en enero de 2016 y todo ha empeorado para él desde entonces. Poco más de dos años después, el colombiano apenas ha jugado 10 encuentros con el Guangzhou (uno de los mejores, si no el mejor, club de Asia) y marcado cuatro goles. No disputa un encuentro desde hace 15 meses y la guinda ha llegado esta semana, cuando el club cantonés lo ha dejado sin ficha para la liga y para la Champions asiática.

El hartazgo con las continuas lesiones de Jackson Martínez es tal, que se ha quedado sin hueco hasta en la web del club. A los equipos se les permite contar con cuatro extranjeros y el entrenador del Evergrande, el ex jugador italiano Fabio Cannavaro ya tiene a sus elegidos Nemanja Gudelj, Ricardo Goulart, Alan y Kim Young-Gwon. En China, a pesar de las bromas con su paraíso de dinero y su falta de competitividad, no se andan con bromas si se sienten estafados. Que se lo digan a Tévez.

Demasiado rápido se ha apagado la estrella del delantero que formaba junto a Falcao una de las delanteras más temibles del fútbol internacional. Martínez intentó seguir los pasos de Radamel. Tras marcar 67 goles en 90 partidos de liga con el Porto, el Atlético pagó 35 millones por hacerse con sus servicios, pero ya nada fue lo mismo. No triunfó en el Calderón y el conjunto madrileño se deshizo de él a la primera oportunidad, logrando además sacar beneficio de la operación, ya que el Guangzhou puso 42 millones para llevárselo a China. Todo bajos los designios del superagente portugués Jorge Mendes, para quien Jackson ha sido un negocio muy rentable.

Como tantos otros jugadores que partieron hacia el país asiático con la explosión del mercado, lo único positivo que le queda a Jackson Martínez es su cuenta corriente (que no es poco). Varios encontraron una vía de escape para volver a la élite, como Paulinho, también en el Guangzhou, pero para muchos otros fue el final de su carrera en el fútbol de primer nivel y, en el caso del colombiano, también en la selección nacional.