Parece difícil imaginar un chiste del que forme parte la trimetazidina. Según un vademécum farmacológico, se trata de un “antianginoso que muestra un efecto protector sobre la estructura y las funciones celulares de diversos tejidos u órganos, incluyendo el miocardio, frente a los efectos de la hipoxia, la isquemia o las perturbaciones metabólicas que deriven de ellas”. Cuesta encontrarle el ángulo humorístico a un tratamiento para la angina. ¿Pero y si la trimetazidina formase parte del catálogo de sustancias prohibidas por los organismos contra el dopaje y restos de ese fármaco apareciesen en la muestra de una atleta que ha hecho propaganda contra las trampas en el deporte? ¿A que ya se empieza a dibujar una sonrisa (aunque sea un poco indignada)?

Nadezhda Sergeeva es una integrante del equipo ruso de bobsleigh que terminó su prueba en el puesto 12 de la clasificación. Hemos dicho equipo ruso, aunque a raíz del escándalo de dopaje masivo de los deportistas de esa nacionalidad en Sochi 2014 los atletas de dicha procedencia compiten sin bandera en los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang 2018. Como no tenían otro distintivo, y para hacer frente a la mala prensa que debían enfrentar por culpa de sus predecesores, la marca que viste a los miembros de esa federación les proporcionó camisetas con lemas como “I don’t do doping, I am ZASPORT” (“Yo no me dopo, yo soy ZASPORT -la empresa textil en cuestión-“). 

En un vídeo promocional anterior al inicio de las pruebas olímpicas, Sergeeva posa orgullosa con su lema en el pecho mientras mira al cielo y un montaje de imágenes relatan todo el esfuerzo y entrenamiento entregado para llegar a la cita de Corea del Sur. Pero este mismo viernes 23 de febrero, esas camisetas y sudaderas de Zasport con la frase “Yo no me dopo” han pasado a ser objeto de coleccionismo, una vez que el Comité Olímpico Internacional ha anunciado el positivo por dopaje de la piloto del trineo ruso.

El presidente de la Federación de Bobsleigh de Rusia, Alexander Zubkov ha respondido al anuncio asegurando que su deportista “confirma que no tomó tal medicación y el equipo confirma que no se le recetó ninguna medicación”. Claro que las palabras de Zubkov se ponen en cuarentena en el seno del olimpismo, porque él fue uno de los campeones rusos en Sochi desposeídos de sus medallas. 

El de Nadezhda Sergeeva es ya el cuarto caso de dopaje en Pyeongchang, y el segundo de un deportista de su país, tras el del Alexander Krushelnitsky, bronce en la prueba de curling mixto. Pero claro, ninguno de los otros olímpicos había posado todo ufano en un vídeo enseñando una camiseta con la leyenda “Yo no me dopo”. 

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