Mack Beggs es el doble campeón del estado de Texas en lucha grecorromana. En sus dos campeonatos consecutivos acumula un récord de 92 combates ganados y 0 derrotas. En ambos entorchados, derrotó a la misma rival, una chica llamada Chelsea Sánchez por marcadores muy abultados. Hay una universidad de la NCAA muy interesada en becar a Beggs para hacer carrera en una disciplina con mucho tirón en Estados Unidos. El único problema de lo que parece una carrera deportiva sólida es que Mack Beggs logró todo eso compitiendo con chicas mientras hacía el proceso para ser un chico. Y eso en la ultraconservadora Texas no ha gustado a todos.

A sus 18 años, Mack Beggs lleva los últimos tres inyectándose las dosis de testosterona necesaria para su proceso de adecuación de sexo. Asegura que la operación “de arriba” será inminente, y la “de abajo” algo más tarde. En el campeonato estatal recién ganado, las fotos muestran a un chico con pelo en los sobacos y vello facial incipiente y afeitado. Cuando se subió al podio por segundo año consecutivo como ganadora indiscutible de la lucha grecorromana en Texas, recibió tantos aplausos como abucheos. Es algo a lo que ya está acostumbrado. “He entrenado demasiado duro para que esos haters me hundan. He trabajado muy duro. He pasado demasiada mierda como para que alguien me hunda”, dijo Beggs a la prensa local

Mack Beggs nació Mackenzie y desde el comienzo de esta década está en proceso de cambio de sexo. Cuando decidió competir en serio en lucha, solicitó a las autoridades de Texas que le dejaran competir con los chicos y mostrando los índices de testosterona que usa desde el 2015. Esa petición fue denegada y ahora muchos se arrepienten. Un perverso cruce de caminos en el que los intereses de Beggs y los de sus detractores coinciden: lo mejor es que hubiera competido con los chicos. “Las chicas que están en su parte del cuadro han quedado en una situación muy injusta. Para mí, esto es un abyecto fracaso de liderazgo y responsabilidad de la gente que regula el deporte en Texas. Se están equivocando con Mack y con el resto de las chicas que lucharon este año. Es una situación imposible de ganar para ella”. dijo al Washington Post James Baudhuin, abogado que presentó el caso para que Beggs compitiera con hombres, padre de una amiga de siempre de la luchadora, y que se niega a usar el pronombre masculino para referirse a Beggs.

El caso de Mack Beggs es uno de los muchos que empiezan a surgir en todo el mundo sobre cómo adecuar la realidad de los transgénero en los deportes. La muy recatada Texas considera injusto que un chico acabe compitiendo con chicas, algunas de las cuales renunciaron a participar en el torneo estatal por miedo a resultar heridas por la mayor fuerza de su rival, y otras se quejaron en público de no poder consumir hormonas como él. No será la última vez que un suceso así salte a los titulares de medio mundo.