Iowa ganaba de ocho puntos a Northwestern cuando faltaban poco más de dos minutos para el final del encuentro. A Jordan Bohannon, el base de segundo año que anota 13,2 puntos por partido para los Hawkeyes, le hicieron falta. Los responsables del marcador ya tenían el dedo puesto sobre el botón para subir un punto al casillero del equipo local. No en vano, Bohannon llevaba una racha de 34 tiros libres anotados sin fallo. Entonces sucedió lo inesperado. El jugador lanzó un balón extrañamente corto, que apenas rozó el aro en la parte frontal. Después se golpeó el pecho y señaló al cielo. Solo la afición de Iowa entendía lo que acababa de suceder. 

Chris Street era una pequeña leyenda local de los Hawkeyes. El nombre del alero de 2,03 metros de estatura estaba en la libretas de los ojeadores de la NBA. Jugando en el equipo de su localidad natal, Street promediaba 14,5 puntos y 9,5 rebotes por partido en su tercer año como universitario y en la comunidad soñaban con su salto al profesionalismo. En enero de 1993 Street colisionó con su vehículo contra una máquina quitanieves mientras regresaba de una cena de confraternidad con sus compañeros. Tenía 20 años. Su muerte causó conmoción en la comunidad y obligó a aplazar el encuentro del día siguiente. Iowa jugaba contra Northwestern. Precisamente. 

Veinticinco años después del fallecimiento de Chris Street sigue habiendo una silla vacía en el pabellón de los Hawkeyes de la que pende su camiseta número 40. Veinticinco años después, aún permanecía en los libros de la universidad su récord de 35 tiros libres anotados consecutivamente sin fallo. Hasta esta jornada, cuando Jordan Bohannon se acercó a la línea con un registro a sus espaldas de 34 canastas sin mácula. El récord estaba a su alcance. Pero Bohannon falló. A propósito. 

“Ese récord no me correspondía. Es obvio que merece llevar su nombre (el de Chris Street). He mantenido una relación cercana con su familia durante estos dos años, los he conocido bien y he escuchado su historia. Honestamente, durante los dos últimos partidos me sentí muy emotivo, porque sabía lo que quería hacer”, explicó el base de Iowa tras el partido. Lo que quería hacer era fallar para no borrar el recuerdo de un mito local. Su error no supuso un perjuicio para el equipo, que ganó 77-70 y que ya no tiene opciones para participar en la locura de marzo, el torneo final de la NCAA. Poco después en el encuentro, Jordan Bohannon dispuso de dos tiros libres más. Por supuesto, los anotó y comenzó una nueva racha. Acabó con 25 puntos anotados en su casillero. 

Tras el encuentro, el jugador se abrazó con la familia de Street, presente en el partido. “Es un gran chico y fue muy amable. Fue muy especial que se acordase de Christopher y del récord”, comentaron los padres del difunto. 

Al final de cada temporada, los Hawkeyes entregan el Premio Chris Street al jugador que mejor representa el espíritu, entusiasmo e intensidad del que hacía gala el alero desaparecido. Imaginamos que el galardón de este año ya tiene destinatario. 

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