“Fue un sobresalto porque John McEnroe gana 150.000 libras… Yo recibo 15.000 libras por Wimbledon y, a menos que John McEnroe haga muchas otras cosas fuera de Wimbledon, él recibe al menos diez veces más dinero”. Martina Navratilova no entiende qué hace el extenista estadounidense que ella no haga cuando les colocan un micrófono delante para merecer un salario que multiplica el suyo. Al fin y al cabo, ella venció en nueve ocasiones el prestigioso torneo británico de tenis frente a los tres triunfos de Big Mac. Pero para la BBC el trabajo de comentarista del gran rival de Bjorn Borg merecía mucho mejor pago.

Navratilova no rompía raquetas presa de rabia como él, pero sí la voluntad de sus rivales. Lo hizo entre 1978, cuando alzó su primer plato de Venus frente a Chris Evert, y 1990, derrotando a Zina Garrison. Conoce esa pista de hierba, sus particularidades y la idiosincrasia del torneo como ninguna otra persona. Lo que no sabía era que la cadena pública británica valoraba mucho más el análisis de su homólogo masculino. No lo sabía porque le mintieron, según acaba de revelar ahora. La extenista preguntó si sus sueldos eran parejos y desde la BBC le respondieron que sí: “No nos dijeron la verdad, eso es seguro”. 

Ahora todo el mundo sabe lo que cobra McEnroe y lo que cobra Navratilova. El pasado verano el Gobierno forzó al prestigioso ente público a difundir el salario de sus presentadores estrella en el marco de renovación de la Carta Real, el decreto por el que se garantiza la independencia política y comercial de la radio y televisión británicas. Tras un primer debate acerca de si las figuras del entretenimiento mediático merecían recibir de los contribuyentes unos ingresos tan elevados como los 2,2 millones anuales de libras esterlinas del entertainer Chris Evans, surgió otro: la enorme brecha salarial entre las mujeres y los hombres de la cadena. 

En esa diferencia es donde encajan ahora las críticas de Martina Navratilova, para quien el tenis y la televisión representan todavía “una red de los viejos muchachos”. “Al final las voces masculinas son valoradas más que las de las mujeres”, concluye. 

La cadena se defiende argumentando que no existe un sesgo sexista en esa brecha económica:  “John es considerado el rostro de nuestra cobertura de Wimbledon, es ampliamente considerado como el mejor experto y comentarista en el deporte (…) y su contrato significa que no puede trabajar para otro medio de Reino Unido sin nuestro permiso. Su paga refleja todo eso, el género no es un factor”. 

Durante la última retransmisión del famoso torneo de tenis, McEnroe acumuló unas 30 intervenciones en pantalla, frente a las diez de la exjugadora de origen checo nacionalizada estadounidense. Sin embargo, ganó diez veces más dinero, no el triple.

La BBC sostiene que, en promedio, los hombres que trabajan para la cadena ingresan un 9,3% más de dinero que las mujeres. Pero Navratilova se ha dado cuenta del ace que le querían colar y anuncia contraataque. Pedirá más dinero por volver a comentar. Por ella misma y por las demás: “Para mí es un trabajo de medio tiempo, son dos semanas de mi vida, pero para las mujeres que trabajan allí a tiempo completo tal vez la discrepancia no es tan grande, pero se suma a lo largo de toda la vida y suma una increíble cantidad de dinero. Entonces es extremadamente injusto y me enoja por las otras mujeres que pueden pasar por esto”.