Año tras año, el mundo del deporte norteamericano se paraliza cuando llega marzo y se decide el título del baloncesto universitario. El conocido como March Madness es uno de los formatos más atractivos del mundo y gracias a su continuo “o ganas, o te vas a casa· entre las mejores 64 universidades de Estados Unidos deja cada temporada historias increíbles.

Las más llamativas, como no podía ser de otra forma, son las de equipos pequeños que derrotan a las grandes potencias. Y este año no se hicieron esperar. La Universidad de Maryland en el Condado de Baltimore (UBMC) se cargó en primera ronda a Virgina, convirtiéndose en el primer último clasificado (puesto 16) que elimina al favorito (puesto 1) en su parte del cuadro en toda la historia del torneo.

Pero esto sólo fue un aperitivo, porque poco después la revolución se propagó con el triunfo de Loyola Chicago (11) sobre la bocina contra Miami (6). UBMC no ha podido extender su sueño, algo que sí ha conseguido la pequeña universidad de Illinois, que confirmó su condición de ‘Cenicienta’ del torneo al lograr otra sorprendente victoria, también en el último segundo, sobre Tennessee.

Así, en su primera aparición en el March Madness desde 1985, Loyola Chicago se ha convertido en la gran atracción del Sweet 16, como así se conoce la ronda de octavos de final que comienza el próximo jueves.

Y como toda buena historia, a esta no le podía faltar su gran protagonista. A falta de jugadores que acaparen focos de cara a un futuro seguro en la NBA, el nombre más reconocible en este equipo es el de una monja centenaria. Jean Dolores Schmidt, ya para todos la hermana Jean, de 98 años, es el personaje del momento en todos los medios del país.

Jean, jugadora de baloncesto cuando era joven, decidió ponerse los hábitos y entregarse a la docencia. Es asesora académica de la Universidad de Loyola y no se pierde un encuentro del equipo de baloncesto, al que acompaña hasta los últimos instantes de los encuentros. Este fin de semana ha estado en Texas para darle suerte a los suyos… y también algunos consejos. Porque la hermana Jean tiene un ritual muy completo para la previa de cada duelo. Reza por la salud de sus jugadores, porque los árbitros hagan bien su trabajo y, para finalizar, aporta un breve informe sobre los rivales, señalando a sus mejores jugadores y cómo deben frenarlos.  

Nevada es el próximo obstáculo en el sueño de esta pequeña universidad de plantarse en la Final Four, que ahora mismo tienen a dos partidos. La fortuna parece estar de su lado, de momento y quién sabe si las oraciones de la hermana Jean servirán para que Loyola Chicago continúe dándole sentido a la locura de marzo.