Defensa, defensa y más defensa, y sacrificio colectivo. Esa fórmula tan propia del baloncesto formativo estadounidense fue la misma sobre la que se erigieron aquellos primeros San Antonio Spurs campeones de la NBA (bueno, sobre esa fórmula y sobre los hombros de David Robinson y Tim Duncan). El Alamodome fue el escenario que acogió el nacimiento de la mejor época de la franquicia tejana antes de que se trasladase al moderno AT&T Center, donde ahora su futuro pende del cuádriceps de Kawhi Leonard. El viejo pabellón acogerá el próximo fin de semana la Final Four de la NCAA, uno de los acontecimientos deportivos del año en Estados Unidos

Restan tan solo tres encuentros -las dos semifinales y una final- para descubrir al campeón de la primera división del baloncesto universitario. A la locura de marzo han sobrevivido tres universidades de gran tradición, cuyos estudiantes han nutrido durante décadas a la NBA, y una cenicienta, Loyola-Chicago, el invitado sorpresa que ha protagonizado la gran historia del March Madness. Su activo más importante es la Hermana Jean, la monja de 98 años que ejerce de asesora académica, mascota y líder espiritual del equipo, convertida en un imparable fenómeno mediático

Los Ramblers de Loyola-Chicago ganaron el título en 1963 y van camino de repetirlo de milagro en milagro. Para hacerse una idea de su trayecto hasta la Final Four, basta señalar que superaron las tres primeras rondas con un margen combinado de solo cuatro puntos de ventaja sobre sus rivales. Vencieron casi siempre por la mínima. Una de sus modestas figuras, el base Clayton Custer, relataba tras clasificarse para el torneo final que una mujer le había pedido si le podía sacar una foto con otro compañero sin percatarse siquiera de que él era una de las estrellas del equipo. Son los héroes anónimos. 

El amargo papel de destrozar las esperanzas de los favoritos del público le corresponderá a Michigan, su rival en la semifinal. Su camino hacia el Alamodome también ha sido muy sufrido, pero es que los Wolverines se manejan bien con marcadores apretados. Pese a que cuentan con buenos anotadores, como el pívot alemán Moritz Wagner o el base Charles Matthews, los de la localidad de Ann Arbor lo basan todo en la defensa. De las 28 ocasiones a lo largo de esta temporada en las que han mantenido a su rival por debajo de 70 puntos, han ganado en 27. Michigan solo ha logrado el título en 1989 y acumula finales perdidas, la más reciente en 2013 frente a la Louisville del ahora caído en desgracia Rick Pitino

En la otra semifinal coincidirán dos programas de prestigio. Por un lado, los Kansas Jayhwaks, que han dejado en la cuneta tras un partido formidable (prórroga incluida) a otro gran favorito, los Blue Devils de Duke. Aunque fueron los 32 puntos de Malik Newman los que derrotaron al equipo del legendario entrenador Mike Krzyzewski, los líderes de Kansas que aspiran a dar otro campeonato a la universidad una década después del último, son Marvin Bagley III y Wendell Carter Jr. Los nombres de ambos figuran en las agendas de los scouts como integrantes del top-10 en el próximo draft de la NBA

Lástima para los Jayhawks que frente a ellos, luchando por una plaza en la final del lunes, estarán los máximos favoritos: Villanova. La universidad de Pensilvania ya se proclamó campeona en 2016 y ha edificado su dominio en este March Madness sobre las mismas bases: triples y más triples. Como si fuesen unos babyHouston Rockets, los Wildcats bombardean el aro rival con gran efectividad. Pero en aquellas rondas en las que su puntería estuvo desviada, fueron capaces de bajar el trasero, doblar las piernas y defender con esfuerzo. Los múltiples registros de los pupilos de Jay White los convierten en la apuesta número uno para cortar las redes de las canastas tras el último partido. Eso, y que cuentan con Mikal Bridges, un alero anotador que puede certificar en la Final Four su candidatura a uno de los puestos más altos del draft

El milagro de Loyola-Chicago se enfrenta a la élite del baloncesto universitario el próximo fin de semana y todo Estados Unidos va a estar pendiente del televisor.