Así en el fútbol como en el mercado inmobiliario, el que tiene posibles se hace propietario y el que no, vive de alquiler. Las diferencias económicas han alimentado un escenario en el que los grandes clubes desarrollan una forma perversa de preservar su ascendencia deportiva: sobredimensionan sus plantillas y después mercadean con los excedentes, moviéndolos a su antojo, negociando préstamos y creando relaciones de dependencia en sus clientes. La FIFA sospecha de estos escenarios y ha tomado una decisión: que cesen las cesiones.

El comité ejecutivo que el máximo organismo del fútbol celebrará en octubre estudiará la prohibición de las cesiones, según una información de France Football. El presidente Gianni Infantino ya había expresado hace meses su disconformidad con una práctica, la de los préstamos de fútbolistas, que se desvió de su intención original. “A todos nos interesa, como aficionados, que los mejores jugadores, jueguen”, concedía en febrero, pero alertaba contra los movimientos especulativos. Así, la FIFA cree que hay equipos acumulando fichas para después cederlas a otros clubes con cláusulas que obligan a la compra al concluir el período de cesión. Dicho de otro modo: se adquieren jugadores con el objetivo principal de obtener una plusvalía rápida, en lugar de atender a una necesidad deportiva real. 

La publicación francesa señala que la federación internacional observa con preocupación a la Juventus de Turín, que tiene a 41 jugadores cedidos en otros equipos esta temporada; al Udinese, que gestiona 27 préstamos; o al Chelsea, Manchester City y Mónaco, que cuentan con 22, 18 y 11 futbolistas de su propiedad formando parte de otros equipos, respectivamente. 

“Las cesiones se deben regular, con una normativa específica para los jóvenes”, advertía Infantino al presentar en invierno un paquete de medidas con las que la FIFA quiere regular el mercado futbolístico, comenzando por eliminar la ventana de fichajes de mitad de temporada. Hasta no hace tanto, ese era el objetivo de los préstamos: rodar en otros equipos a los jóvenes talentos de la cantera que aún no eran capaces de asumir un puesto en la rotación de un club de primera división. Hoy, la realidad es muy distinta. 

El Real Madrid cedió a otro gigante europeo, el Bayern de Múnich, a un centrocampista de talla mundial como el colombiano James Rodríguez. La operación, sin embargo, tenía todo el aspecto de una venta dilatada en el tiempo. El campeón de la Bundesliga deslizaba hace poco su intención de adquirir en propiedad al jugador por una cifra que ya habría sido pactada con anterioridad con el equipo español

Equipos que aspiran a formar parte de la élite europea, como es el caso Valencia con Gonzalo Guedes (futbolista a préstamo por parte del París Saint-Germain) tienen como figuras a jugadores cedidos por otros clubes de mayor poderío económico. Además, proliferan los  equipos satélite, como el Girona, también de La Liga española, que es propiedad del mismo capital que controla el Manchester City y en el que se ruedan un puñado de jugadores que no tenían cabida en el banquillo al lado de Pep Guardiola

Al próximo comité de la FIFA Infantino acudirá con un alfiler argumental, la prohibición de las cesiones, que puede ayudar a pinchar de una vez la cada vez más inflada burbuja de especulación del fútbol actual. 

La UEFA fija su lupa sobre el Manchester City y el Girona

 

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