Nadie se veía venir que Alemania cayese en la fase de grupos del Mundial de Rusia 2018. No sólo era la favorita para su grupo, sino que, en varios momentos entre Copas del Mundo, era considerada la candidata número uno al título. Pero empezó con horrible pie ante México, no mejoró sus sensaciones ante Suecia a pesar de ganar de manera agónica en el 95, y confirmó su batacazo con un increíble resultado ante Corea del Sur que la manda para casa cuando menos se lo esperaba. Se espera ahora una profunda renovación en la selección germana, que puede afectar desde a Joachim Löw hasta, principalmente, jugadores como Boateng, Khedira, Özil y Thomas Müller, entre otros. Pero el de Alemania no es un caso único: es la última víctima de la maldición de las campeonas del mundo cuando defienden título.

Cuatro de las cinco últimas selecciones que levantaron el trofeo João Havelange se fueron de la Copa del Mundo a las primeras de cambio. Empezó esta racha Francia, que protagonizó un sonoro fracaso en el 2002 cuando sumó apenas un punto en un grupo con Senegal, Dinamarca y Uruguay. Eran los estertores de la generación dorada campeona del mundo y europea, casi tan improbable como la resurrección en el 2006 para llegar a la final. En aquel Mundial, Brasil escapó de la quema por los pelos, cuando aquel equipazo con Ronaldo, Kaká, Ronaldinho y Adriano cayó en cuartos, precisamente ante Francia.

Aquel Mundial del 2006 se lo llevó Italia contra todo pronóstico. En el 2010, en Sudáfrica, la selección transalpina se la pegó en la primera fase y desde entonces, y a pesar de una final de Eurocopa que perdió por goleada ante España, no han levantado cabeza. En Sudáfrica, la campeona fue precisamente la selección de Vicente del Bosque, punto intermedio entre los tres títulos consecutivos del equipo español. No pudo mantener esa racha en Brasil 2014, donde su pésimo inicio con goleada ante Holanda pavimentó el camino para otra tempranera eliminación.

Hemos perdido todo lo que habíamos construido. En estos años pasados, desde 2006, estuvimos en las semifinales, en la final o incluso ganando. Pero esta vez no hemos rendido como se esperaba. Tenemos que aceptarlo. La decepción de la eliminación es enorme”, resumió Joachim Löw, intentando explicar lo inexplicable. A la Brasil de Pelé le ocurrió también en Inglaterra 1966. A los más grandes lee ha ocurrido. Pero no por eso deja de ser sorprendente que Alemania cayese de esta manera en Rusia 2018. Los más felices, los brasileños.

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